Irradiar o absorber
- Rosario Lopez
- 30 juin
- 2 min de lecture

Si te estás preguntando cómo distinguir si esa persona que se acerca a tu vida es un amigo, un “mensajero” que el destino pone en tu camino, o si es un “vampiro afectivo”, creo que es importante aprender a diferenciar entre quienes irradian y quienes absorben.
Como bien se dice: hay mil maneras de ser infeliz, pero solo una de ser feliz.
Una persona que irradia suele ser una persona sana, alegre, agradecida y en paz consigo misma. No significa que esté siempre feliz ni que nunca tenga problemas, sino que suele transmitir calma, presencia y una energía positiva. Es alguien que tiene su brújula interior apuntando hacia el norte y sabe, aunque sea con dudas, hacia dónde quiere ir.
Las personalidades nocivas, en cambio, vienen en muchos formatos. Pero todas comparten algo en común: después de pasar un tiempo con ellas, te sentís más cansado, más inseguro, más confundido o con menos fuerza para enfrentar tus propios problemas.
Son personas insatisfechas con su propia vida y, muchas veces sin darse cuenta, buscan absorber la energía, la atención o la estabilidad de quienes las rodean. Como los “Dementors” de Harry Potter, que se alimentan de las emociones positivas y de los buenos recuerdos de los demás.
Y si alguna vez sentís que estás frente a uno de ellos, recordá que con un “Expecto Patronum” (ese recuerdo feliz conectado con alguien que amás profundamente) podés recuperar tu fuerza. Para eso, dicen, hacen falta pureza de corazón y respeto por uno mismo.
Estar en una actitud de irradiar hacia el mundo es el objetivo. Irradiá. Sé luz para quienes te rodean. Entregate a la experiencia del momento presente, viví en armonía y, desde ese lugar, ningún dementor tendrá tanto poder sobre vos.
Pero prestá atención a algo importante: si no irradiás, absorbés.






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