Arrebatar los sí
- Rosario Lopez
- 12 juin
- 1 min de lecture

A veces queremos algo de otra persona, pero en lugar de pedirlo directamente intentamos conseguir un "sí" sin darle verdadera libertad para elegir.
Un pedido honesto sería:
"¿Te gustaría venir a casa?"
"¿Querés ir al cine conmigo?"
En cambio, cuando intentamos arrebatar el sí, el pedido viene disfrazado de obligación o culpa:
"Estoy muy mal... vos no me vas a dejar solo, ¿no?"
"No me siento bien... ¿acaso no vas a venir a verme?"
En la pareja suele ser más sutil. A veces basta una queja, un silencio o una cara de decepción para que el otro sienta que no puede negarse.
El problema es que cuando una persona se siente tomada como rehén por una demanda, su sí deja de ser libre. Lo que antes era un gesto voluntario se convierte en una obligación. Con el tiempo, esto genera agotamiento, resentimiento y distancia emocional.
Un sí elegido libremente fortalece el vínculo. Un sí obtenido por presión termina debilitándolo.
Por eso es importante revisar no solo qué pedimos, sino cómo lo pedimos. Las relaciones sanas se construyen con pedidos honestos, donde el otro tiene la libertad de responder sí o no.






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